veinticuatro de octubre,
te hiciste etérea
nunca supe con exactitud el momento de tu nacimiento
pero llevo tatuada la fecha de tu transición hacia lo eterno
Eterno, porque no puedes morir
y no mueres porque tus memorias habitan en mí
En mí y en los recuerdos
de todos aquellos alcanzados por ti
No te fuiste,
te quedas a vivir en mi corazón,
y por ende no hay vacíos,
porque todo está lleno de amor
Del amor más puro e incondicional,
porque siempre supiste estar,
acompañar en silencio, entregar espacio para la reflexión,
esperar sin afanes el cese de la agitación
¡Oh, Gala! hermana mía.
Compañera en este viaje llamado vida,
gracias, gracias, gracias.
Me dejas más lleno de lo que me encontraste,
transitando el camino que me lleve a convertir
en el ser humano que siempre creíste que fui,
y con la certeza
que todos los perros van al cielo
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